En una cultura del fitness a menudo obsesionada con la alta intensidad y los movimientos explosivos, los entrenamientos de bajo impacto han emergido como una alternativa inteligente, sostenible y sorprendentemente potente. La idea errónea de que «bajo impacto» significa «baja intensidad» o «fácil» se está desvaneciendo rápidamente. Un ejercicio de bajo impacto es simplemente aquel que ejerce una tensión mínima sobre las articulaciones, especialmente las de carga como las rodillas, las caderas y los tobillos. Esto significa que al menos un pie permanece en contacto con el suelo en todo momento, eliminando los saltos y los impactos bruscos.
Esta característica los convierte en una opción ideal para una gama increíblemente amplia de personas. Para los principiantes o aquellos con sobrepeso, los entrenamientos de bajo impacto ofrecen una puerta de entrada segura al mundo del ejercicio, permitiéndoles construir una base de fuerza y resistencia cardiovascular sin el riesgo de lesiones articulares que podrían desmotivarlos. Para las personas mayores, son una herramienta fundamental para mantener la densidad ósea, mejorar el equilibrio y preservar la movilidad, factores clave para un envejecimiento saludable e independiente. También son una bendición para los atletas experimentados, ya que pueden usarse como sesiones de recuperación activa o para seguir entrenando de manera efectiva mientras se recuperan de una lesión.
La belleza del entrenamiento de bajo impacto reside en su versatilidad. Las opciones son casi ilimitadas. La natación y el aqua-gym son quizás los ejemplos por excelencia, ya que la flotabilidad del agua elimina casi por completo el impacto, permitiendo un entrenamiento cardiovascular y de fuerza de cuerpo completo. El ciclismo, ya sea al aire libre o en una bicicleta estática, es otra opción fantástica para fortalecer las piernas y mejorar la salud del corazón sin castigar las rodillas. El remo en máquina se ha convertido en un favorito de los gimnasios por ser un ejercicio de bajo impacto que trabaja más del 85% de los músculos del cuerpo, combinando fuerza y cardio de manera excepcional.
El entrenamiento de fuerza también puede ser de bajo impacto. Ejercicios como las sentadillas, el peso muerto o el press de hombros, cuando se realizan con una técnica correcta y controlada, son de bajo impacto y fundamentales para construir músculo y fortalecer los huesos. El Pilates y el yoga son disciplinas enteras construidas sobre principios de bajo impacto, enfocadas en mejorar la fuerza del core, la flexibilidad y la conexión mente-cuerpo. Incluso los entrenamientos de alta intensidad (HIIT) se pueden adaptar a un formato de bajo impacto, sustituyendo los saltos (como los jumping jacks) por versiones modificadas (como los «step jacks»). Elegir el bajo impacto no es una señal de debilidad; es una decisión inteligente para construir un cuerpo fuerte, resiliente y capaz de moverse bien durante toda la vida
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